Respuesta rápida
Sanitas, Adeslas y Asisa son compañías aseguradoras: fabrican la póliza y responden del pago. Una correduría no es una compañía, es un distribuidor independiente inscrito en el registro de la DGSFP que puede ofrecerte productos de varias aseguradoras a la vez. Si contratas por el canal directo de la compañía o con un agente exclusivo, tu interlocutor trabaja para esa entidad y solo puede venderte su catálogo. Si contratas con una correduría, el corredor tiene el deber de asesorarte de forma independiente a partir del análisis de varias ofertas, debe justificar su recomendación, tiene seguro de responsabilidad civil profesional y te asiste durante toda la vida del contrato, también cuando hay un siniestro. La prima no se recarga por pasar por un corredor: su retribución es la comisión que le paga la aseguradora y ya va incluida en la tarifa. Lo que sí cambia es quién te explica la letra pequeña y quién pelea por ti cuando algo se tuerce.
La diferencia, en una frase
Casi todo el mundo llega a esta pregunta después de pedir tres presupuestos y descubrir que no se parecen en nada. Una compañía te da un precio por teléfono, otra web te pide el DNI antes de enseñarte nada y un tercero, que se presenta como correduría, te manda una tabla con tres opciones. Y entonces aparece la duda razonable: si al final la póliza la emite Adeslas, Sanitas o Asisa, ¿para qué meto a un intermediario en medio?
La respuesta es que no estás eligiendo solo un producto, estás eligiendo también un canal. El producto —la póliza— lo fabrica y lo garantiza la aseguradora, se llame como se llame quien te la venda. El canal decide otra cosa muy distinta: cuánta gente te ha comparado el mercado antes de recomendarte algo, quién te contesta al teléfono dentro de dos años y quién revisa la póliza cuando la compañía te dice que una prueba no está cubierta.
El seguro te lo paga la aseguradora. El canal decide quién te lo explica antes de firmar y quién te acompaña cuando hay que reclamarlo.
Ese matiz, que parece de manual, es el que separa una contratación tranquila de un disgusto en la primera hospitalización. Y es también la razón por la que dos personas con la misma edad y la misma provincia acaban con pólizas muy distintas: no compraron distinto producto, compraron distinto asesoramiento.
¿Ya tienes claro lo que buscas?
Si prefieres ir directamente a comparar opciones con precios reales, puedes hacerlo aquí. Si no, sigue leyendo — hay bastante que contarte.
Comparar seguros de salud →Quién es quién cuando contratas un seguro de salud
La distribución de seguros en España está regulada por el Real Decreto-ley 3/2020, que traspuso la directiva europea de distribución de seguros. Esa norma pone nombre y obligaciones a cada figura, y conviene conocerlas porque en la conversación de venta todas se presentan igual de bien.
La compañía aseguradora y su canal directo
Es la entidad que asume el riesgo: la que paga la factura del hospital, la que emite las autorizaciones y la que decide si un tratamiento entra o no en cobertura. Cuando contratas por su web, por su teléfono comercial o en una de sus oficinas, estás en el canal directo. Tu interlocutor es un empleado de la compañía o un comercial que trabaja para ella.
La ventaja es evidente: cero intermediarios, información de primera mano sobre su propio producto y, a veces, promociones exclusivas de ese canal. La limitación también: nadie va a decirte que la póliza de la competencia encaja mejor con tu caso, porque no es su trabajo. En el canal directo el objetivo es colocar el producto de la casa, y la comparación con el mercado la tienes que hacer tú.
El agente de seguros exclusivo
Es un mediador que ha firmado un contrato de agencia con una sola aseguradora y actúa por cuenta de ella. Suele ser la oficina de barrio con el rótulo de la compañía. Conoce el producto al detalle, tiene trato directo con la entidad y a menudo te resuelve gestiones por WhatsApp en un rato.
Lo que no puede hacer es compararte con otras compañías: su cartera es la de una sola marca. Cuando alguien te dice «yo soy de Adeslas» o «yo llevo Sanitas», casi siempre estás delante de un agente exclusivo. No es peor ni mejor por definición; es otra cosa. Si ya tienes decidido que quieres esa compañía concreta, un buen agente exclusivo es un interlocutor excelente.
El agente vinculado y el operador de banca-seguros
El agente vinculado trabaja con más de una aseguradora, pero también mediante contratos de agencia. Tiene requisitos adicionales que el exclusivo no tiene, como capacidad financiera o un seguro de responsabilidad civil, precisamente porque maneja varias marcas. El operador de banca-seguros es la variante que distribuye seguros a través de la red de una entidad financiera, y puede ser exclusivo o vinculado según con cuántas compañías trabaje.
Aquí conviene una pequeña dosis de realismo: que un canal trabaje con varias compañías no lo convierte automáticamente en independiente. Un agente vinculado ofrece las compañías con las que ha firmado agencia, no el mercado.
El corredor y la correduría de seguros
El corredor de seguros es la figura pensada por la norma para representar al cliente y no a la aseguradora. La consecuencia práctica más importante es que un corredor no puede tener contrato de agencia con ninguna entidad: si lo tuviera, dejaría de ser corredor. Su obligación es analizar el mercado y recomendarte el contrato que se ajusta a tus necesidades, y hacerlo con un asesoramiento independiente basado en un análisis objetivo de un número suficiente de contratos disponibles.
La «correduría» es simplemente el corredor cuando actúa como sociedad mercantil. Un corredor persona física y una correduría sociedad tienen las mismas obligaciones frente a ti.
| Qué miras | Canal directo de la compañía | Agente exclusivo | Correduría de seguros |
|---|---|---|---|
| A quién representa | A la aseguradora | A la aseguradora con la que tiene agencia | Al cliente |
| Compañías que puede ofrecerte | Una: la suya | Una | Varias, según los acuerdos que tenga |
| Deber de asesoramiento independiente | No | No | Sí, con análisis objetivo y recomendación justificada |
| Inscripción obligatoria en el registro de distribuidores | La entidad está autorizada y supervisada | Sí | Sí |
| Seguro de responsabilidad civil profesional propio | No aplica | Cubierto por la aseguradora en su ámbito | Sí, obligatorio |
| Quién te asiste en el siniestro | El departamento de la compañía | El agente, dentro de su compañía | El corredor, también frente a la compañía |
| Cómo cobra | Estructura comercial propia | Comisión de su compañía | Comisión de la aseguradora u honorarios pactados por escrito |
Qué te debe una correduría y no te debe el canal directo
Aquí es donde la diferencia deja de ser teórica. Un corredor no es «un comercial que trabaja con varias marcas»: es un profesional con obligaciones concretas que puedes exigirle.
1. Asesoramiento independiente y recomendación justificada
El corredor debe informarte de sus necesidades y recomendarte un contrato concreto explicándote por qué ese y no otro. Ese razonamiento tiene que estar apoyado en el análisis de un número suficiente de contratos del mercado, no en la primera oferta que le da comisión. Si te limita la conversación a una sola compañía sin justificar por qué descarta las demás, no te está prestando el servicio que le corresponde.
2. Información previa por escrito sobre quién es
Antes de que firmes nada, debe identificarse: nombre o razón social, condición de corredor, dónde está inscrito y qué número de registro tiene. También debe informar de la naturaleza de su remuneración —si cobra comisión de la aseguradora, honorarios que pagas tú, o una combinación— y de si tiene participaciones significativas en alguna compañía o alguna compañía las tiene en él. Esa información existe justamente para que puedas detectar un conflicto de interés antes de firmar, no después.
3. El documento de información previa del producto
En seguros distintos del de vida, y el de salud lo es, el distribuidor tiene que entregarte un documento normalizado de información sobre el producto, conocido por sus siglas en inglés como IPID. Es una ficha breve y comparable, con lo cubierto, lo no cubierto, las restricciones y las obligaciones. Pídelo por escrito a los tres candidatos: es la única forma de comparar tres productos con el mismo formato.
4. Responsabilidad civil profesional y capacidad financiera
El corredor está obligado a tener un seguro de responsabilidad civil profesional que cubra los daños que pueda causarte por un error suyo, y a cumplir requisitos de capacidad financiera respecto de los fondos que maneja de clientes. Es una garantía que no existe cuando compras directamente en una web.
5. Asistencia durante toda la vida del contrato
La obligación del corredor no termina el día de la firma. Debe asistirte durante la vigencia del contrato, en las renovaciones y en la tramitación del siniestro. Traducido a la vida real: cuando la compañía te deniega una prueba o te retrasa una autorización, tienes un profesional que conoce el condicionado y que puede intervenir.
6. Formación y supervisión
Los distribuidores de seguros están sujetos a requisitos de conocimiento y aptitud, y a formación continua periódica. También están supervisados por la DGSFP o por el órgano autonómico competente, según el ámbito en el que operen. No es un sector en el que cualquiera pueda montar una mesa y vender pólizas.
Pregunta directa que separa a un corredor de un comercial: «¿Cuántas compañías has comparado para recomendarme esta y por qué descartas las otras?». La respuesta debe ser concreta y debe poder darse por escrito.
¿Pagas más por contratar con una correduría?
Esta es la objeción número uno y merece una respuesta clara: como regla general, no. La retribución del corredor es una comisión que le paga la aseguradora y que forma parte de la tarifa del producto. La compañía tiene un coste de distribución en todos sus canales; en el directo se lo lleva su propia estructura comercial, y en el mediado se lo lleva el mediador. Tú pagas la prima del producto, no la prima más la comisión.
Dicho lo cual, hay tres matices que conviene conocer para no llevarse sorpresas.
Los honorarios profesionales existen y deben pactarse
Un corredor puede acordar contigo el cobro de honorarios profesionales por servicios concretos, además o en lugar de la comisión. Eso es legítimo, pero tiene que estar pactado de forma expresa y saber tú de antemano qué vas a pagar y por qué. Si en la conversación aparece una «cuota de gestión», una «tasa de apertura de expediente» o cualquier concepto que no venga reflejado en el recibo de la aseguradora, pide que te lo pongan por escrito antes de firmar.
Hay productos y promociones atados a un canal
Algunas compañías lanzan campañas exclusivas de su canal directo o de su red de agentes, y otras reservan condiciones concretas al canal mediado. No hay una regla que diga que un canal siempre sale más barato. Lo único que funciona es pedir la misma modalidad, con las mismas personas y la misma provincia por los dos caminos y comparar la prima anual.
El primer año no es el precio
La trampa más común no es la comisión, es la promoción de captación. Una prima muy atractiva el primer año puede ir seguida de una revisión importante en la renovación, porque las primas de salud se recalculan por edad y siniestralidad de la cartera. Pregunta siempre por el criterio de revisión anual y por lo que ocurre al cambiar de tramo de edad. Un buen mediador te lo explica sin que se lo pidas; un mal comercial cambia de tema.
💡 Consejo rápido: Los precios cambian mucho según tu edad y provincia. Si quieres ver lo que costaría en tu caso concreto, el comparador te da presupuestos personalizados en menos de un minuto.
Ver mi precio personalizado →Quién da la cara cuando hay un problema
Un seguro de salud se juzga el día que lo necesitas. Mientras solo vas al dermatólogo una vez al año, todos los canales parecen iguales. La diferencia aparece cuando la compañía deniega una autorización, cuando el especialista que necesitas ha salido del cuadro médico o cuando un reembolso llega recortado.
El recorrido de una reclamación
El esquema es el mismo con independencia del canal, pero cambia quién camina contigo:
- Gestión ordinaria. Se pide de nuevo la autorización, se aporta el informe médico que falta o se aclara qué cláusula se está aplicando. Buena parte de las denegaciones se resuelven aquí y son un problema de documentación, no de cobertura.
- Servicio de atención al cliente o defensor del asegurado. Toda entidad aseguradora debe tener un departamento de atención al cliente con reglamento propio, que resuelve por escrito dentro del plazo que marca la normativa.
- Servicio de Reclamaciones de la DGSFP. Si no hay respuesta o no te convence, puedes acudir al organismo supervisor. Su informe no es vinculante, pero pesa.
- Vía judicial. El último recurso, con los plazos de prescripción propios del contrato de seguro.
Con canal directo recorres esos escalones tú solo frente a la compañía. Con correduría tienes un profesional obligado a asistirte que sabe leer el condicionado, sabe si la cláusula que te aplican es limitativa y debía estar destacada y aceptada expresamente, y tiene un canal de interlocución con la aseguradora que un particular no tiene. No garantiza que ganes: garantiza que no reclamas a ciegas.
| Situación | Contrataste directo | Contrataste con correduría |
|---|---|---|
| Autorización denegada para una prueba | Reclamas tú ante la compañía | El corredor revisa el condicionado y gestiona la reclamación contigo |
| El especialista sale del cuadro médico | Buscas alternativa en el buscador de la compañía | El corredor valora si compensa cambiar de modalidad o de compañía |
| Reembolso abonado por debajo de lo esperado | Reclamas tú con la factura | El corredor comprueba límites y porcentajes aplicados y reclama |
| Subida en la renovación | Negocias tú o te vas | El corredor te trae alternativas del mercado antes del vencimiento |
| Discrepancia sobre una preexistencia | Reclamas tú ante el SAC | El corredor revisa el cuestionario firmado y la respuesta de la entidad |
Un detalle jurídico que casi nadie conoce
Las comunicaciones que haces a través de un mediador tienen efectos frente a la aseguradora, y por eso conviene tratarlas con la misma formalidad que si escribieras a la compañía. Para suscribir un contrato nuevo o para modificar o rescindir uno vigente hace falta tu consentimiento expreso: nadie puede darte de baja de una póliza ni cambiarte de compañía por iniciativa propia. Deja por escrito y con acuse cualquier instrucción importante, sobre todo las bajas.
Qué caracteriza a Adeslas, Sanitas y Asisa
Antes de entrar: en esta sección no vas a encontrar primas, copagos ni recuentos de centros médicos. No los publicamos porque cambian por modalidad, por provincia, por edad y por anualidad, y una cifra desactualizada en una comparativa hace más daño que no dar ninguna. Lo que sí puede decirse con seguridad es de qué tipo de compañía estamos hablando en cada caso.
SegurCaixa Adeslas
Es una aseguradora generalista con una posición muy asentada en el ramo de salud, participada por Mutua Madrileña y CaixaBank. Esa estructura explica una de sus características más visibles: además de su red de agentes y del canal mediado, se distribuye a través de la red bancaria de CaixaBank, lo que la convierte en una de las compañías con más puntos de contacto físicos del país. En producto, comercializa modalidades de cuadro médico con y sin copago y opciones de reembolso en gamas superiores, y suele integrar coberturas dentales en versiones específicas.
Sanitas
Pertenece al grupo británico Bupa y su rasgo diferencial es la integración vertical: además de asegurar, opera hospitales, centros médicos y clínicas dentales propios. Para el asegurado eso significa que una parte relevante de la asistencia se presta en centros del propio grupo, con la historia clínica y las autorizaciones dentro del mismo circuito. También ha empujado con fuerza los servicios digitales, la videoconsulta y las apps de gestión. Su gama incluye modalidades de cuadro médico y de reembolso, con y sin copago según el producto.
Asisa
Pertenece al grupo Lavinia, de origen cooperativo médico, un detalle que marca su cultura: la propiedad está en manos de profesionales sanitarios. Está vinculada al grupo hospitalario HLA, lo que le da también red asistencial propia en buena parte del territorio. Históricamente ha tenido peso en colectivos y en la asistencia sanitaria de mutualidades de funcionarios, y comercializa modalidades de cuadro médico con distintas combinaciones de copago.
Las tres compañías tienen productos comparables sobre el papel. Lo que decide tu experiencia no es la marca, es la modalidad concreta que firmas y qué especialistas tiene esa compañía a menos de veinte minutos de tu casa.
La comprobación que sí depende de ti
Ninguna comparativa publicada, incluida esta, puede decirte qué compañía te conviene, porque la variable decisiva es local. Antes de firmar, entra en el buscador de cuadro médico de cada compañía, filtra por tu código postal y busca las tres o cuatro especialidades que de verdad vas a usar: pediatría si hay niños, ginecología, traumatología, oftalmología, dermatología, y el hospital de referencia para urgencias. Una compañía con una red enorme a escala nacional puede ser mediocre en tu barrio, y al revés.
Cómo comparar tres ofertas para que la comparación valga
El error clásico es poner tres cuotas mensuales en una tabla y quedarse con la más baja. Casi siempre esa oferta es más barata porque cubre menos, cubre más tarde o te cobra por acto. Comparar bien consiste en igualar todas las variables menos el precio.
Las siete variables que hay que fijar
| Variable | Por qué cambia el precio | Cómo fijarla |
|---|---|---|
| Personas y edades | La prima de salud se tarifica por edad de cada asegurado | Pide presupuesto para exactamente los mismos asegurados y sus fechas de nacimiento |
| Provincia y código postal | El coste asistencial y la red disponible varían por zona | Usa siempre tu domicilio real de residencia |
| Modalidad | Cuadro médico, reembolso o mixta no son el mismo producto | Compara cuadro contra cuadro y reembolso contra reembolso |
| Copago | Una modalidad con copago parte de prima menor y cobra por acto | Pide las dos versiones a las tres compañías, con el detalle de copagos por acto |
| Hospitalización y alta tecnología | Es la parte cara del riesgo y donde más varían los límites | Verifica que las tres incluyen hospitalización, UCI, parto si aplica y pruebas de alta tecnología |
| Carencias | Determinan cuándo puedes usar cada cobertura | Pide la tabla de carencias por servicio y por escrito |
| Dental y extras | Se incluyen o se contratan aparte según producto | Decide si los quieres y pide las tres ofertas con el mismo criterio |
Compara la prima anual, no el primer recibo
Muchos presupuestos se presentan como cuota mensual con una promoción aplicada a los primeros meses. Pide siempre la prima anual total del primer año y, si es posible, una estimación del segundo. Y pregunta cómo funciona el fraccionamiento: pagar mensualmente puede llevar un recargo respecto al pago anual.
Suma el copago previsible
Si te ofrecen una modalidad con copago, el precio real es la prima más lo que vas a pagar por acto. Haz una estimación honesta: cuántas consultas tuviste el año pasado, cuántas analíticas, cuántas visitas al pediatra. Ese número multiplicado por el copago de cada acto —que está en las condiciones particulares de la póliza que te ofrecen— te da el coste que de verdad vas a soportar. Lo hemos desarrollado en la guía sobre cómo funciona el copago y en la de reembolso de gastos médicos.
Lee las exclusiones antes que las coberturas
El folleto comercial enumera lo que cubre; el condicionado general enumera lo que no. Ahí es donde suelen estar las sorpresas: tratamientos de fertilidad, psicología o psiquiatría con límite de sesiones, podología, cirugía refractiva, prótesis, medicina estética o determinados tratamientos ambulatorios. Nuestra guía sobre la letra pequeña de los seguros médicos desarrolla cláusula por cláusula qué buscar.
Pide las tres ofertas por escrito y el mismo día
Las tarifas se revisan y las promociones caducan. Tres presupuestos pedidos en tres semanas distintas no son comparables. Si trabajas con una correduría, este es precisamente el trabajo que le puedes exigir: el comparativo homogéneo, con las mismas condiciones y en el mismo documento. Si vas por tu cuenta, usa nuestro comparador de seguros de salud como punto de partida y luego confirma cada dato con las condiciones de la compañía.
Carencias, preexistencias y cuestionario de salud
Son los tres conceptos que más disgustos generan y los tres que menos se explican en la venta rápida.
Qué es una carencia
Es el periodo que transcurre desde que la póliza entra en vigor hasta que puedes usar una cobertura concreta. No suele aplicarse igual a todo: la asistencia primaria y las urgencias acostumbran a estar disponibles enseguida, mientras que intervenciones quirúrgicas, parto o determinadas pruebas tienen plazos más largos. Los plazos exactos dependen de cada compañía y de cada modalidad, y están en el condicionado. Pídelos por escrito antes de firmar y compáralos entre las tres ofertas: puedes verlo en detalle en nuestra guía de plazos de carencia en el seguro médico.
En campañas de captación es habitual que la compañía ofrezca eliminar o reducir carencias, especialmente si vienes de otra aseguradora con antigüedad acreditada. Esa concesión es comercial, no legal, y debe figurar en la póliza. Un correo del comercial no sirve de nada dentro de dos años.
Qué es una preexistencia
Es una patología o condición que ya existía antes de contratar. Las compañías la tratan de tres formas posibles: aceptarla sin más, aceptarla con una sobreprima o excluirla expresamente en las condiciones particulares. Lo que no puedes hacer es callártela y esperar que no se note.
El cuestionario de salud es el documento clave
La Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, obliga al tomador a declarar el riesgo respondiendo al cuestionario que le presenta la aseguradora. Si hay reticencia o inexactitud, la aseguradora puede reaccionar: reducir la prestación de forma proporcional o quedar liberada del pago cuando hubo dolo o culpa grave. En los seguros de personas existe además un plazo transcurrido el cual la entidad ya no puede impugnar el contrato por esa causa, salvo que hubiera mediado dolo.
Traducción práctica en cuatro reglas:
- Contesta a todo lo que te pregunten, y contesta con la verdad. La obligación es responder al cuestionario, no adivinar qué le interesa a la compañía.
- Si una pregunta es ambigua, pide que te la concreten y que quede constancia de la respuesta.
- Guarda copia del cuestionario firmado. Es la prueba de qué te preguntaron y qué contestaste. Sin ella, la discusión posterior se juega en terreno ajeno.
- Si te lo rellena otra persona, léelo entero antes de firmar. Firmas tú, responde tu firma.
Este es uno de los puntos donde un corredor aporta valor de verdad: sabe qué compañías son más flexibles con determinadas situaciones y puede plantear el caso a varias entidades sin que tengas que ir tú de puerta en puerta contando tu historial.
Cambiar de compañía sin perder por el camino
Muchas búsquedas sobre corredurías nacen en realidad de una subida en la renovación. Si estás en ese punto, hay tres cosas que debes saber.
No existe una portabilidad legal entre aseguradoras de salud
A diferencia de lo que ocurre con las líneas de teléfono, no tienes un derecho a llevarte tu antigüedad de una compañía a otra. Que te reconozcan la antigüedad, te eliminen carencias o te acepten una patología conocida es una decisión comercial de la compañía a la que llegas. Es frecuente en campañas de captación y es más fácil de conseguir cuando el traspaso lo negocia un mediador que mueve cartera, pero no es un derecho. Pídelo siempre por escrito y comprueba que aparece en las condiciones particulares de la nueva póliza, no en un correo del comercial.
La renovación y la oposición a la prórroga
El seguro de salud se contrata habitualmente por periodos anuales prorrogables. La Ley de Contrato de Seguro permite a cualquiera de las partes oponerse a la prórroga notificándolo por escrito a la otra, con un plazo mínimo de un mes de antelación cuando quien se opone es el tomador y de dos meses cuando es la aseguradora, en ambos casos respecto al fin del periodo en curso. Usa un medio que deje constancia de la fecha y guarda el acuse: es el documento que evita el clásico «no nos consta su baja» con un recibo domiciliado de por medio.
Nunca des de baja la póliza vieja antes de tener la nueva
Es el error más caro de todos. Entre la solicitud y la aceptación de una póliza nueva puede haber revisión médica, cuestionario y decisión de la compañía, y no siempre acaba en sí. Encadena las fechas: primero la nueva emitida y aceptada con sus condiciones particulares en la mano, después la baja de la antigua con el preaviso correspondiente. Tenemos una guía específica sobre cómo cambiar de seguro de salud sin perder coberturas.
Qué preguntar antes de firmar
Lleva esta lista a las tres conversaciones. Sirve tanto si hablas con el canal directo como con un agente o con una correduría, y las respuestas te dirán mucho más que el precio.
Sobre quién tienes delante
- ¿Eres agente exclusivo, agente vinculado, operador de banca-seguros o corredor?
- ¿Con qué compañías puedes trabajar y con cuáles no?
- ¿Cuál es tu número de inscripción en el registro de distribuidores y en qué registro estás, el de la DGSFP o el de mi comunidad autónoma?
- ¿Cómo cobras por esta operación: comisión de la aseguradora, honorarios que pago yo, o ambas cosas?
- ¿Tienes participación en alguna aseguradora o alguna aseguradora la tiene en ti?
Sobre el producto
- ¿Me das el documento de información del producto y el condicionado general completo, no solo el folleto?
- ¿Qué carencias tiene cada cobertura y desde cuándo puedo usar cada una?
- ¿Qué exclusiones tiene la póliza? Enséñame el apartado en el condicionado.
- ¿Hay copago? ¿Por qué actos y con qué importe cada uno?
- ¿Cubre hospitalización, UCI, pruebas de alta tecnología y ambulancia? ¿Con qué límites?
- ¿Qué pasa con el cuadro médico si me mudo de provincia?
- ¿Cómo se revisa la prima cada año y qué ocurre cuando cambio de tramo de edad?
Sobre el después
- ¿Quién me atiende dentro de dos años si tengo un problema con una autorización?
- ¿Cómo se pide una autorización y cuánto suele tardar?
- ¿Qué hago si el especialista que uso sale del cuadro médico?
- ¿Con cuánta antelación tengo que avisar para no renovar?
- ¿Me vas a traer alternativas antes del vencimiento o solo me llamas si me voy?
Si a la mitad de estas preguntas la respuesta es «eso lo miramos luego», ya tienes tu respuesta sobre el canal.
Errores que se repiten
Comparar cuotas de productos distintos
Una modalidad con copago frente a otra sin copago, o un cuadro médico frente a un reembolso, no son comparables por precio. Es el error más frecuente y el que explica casi todas las decepciones posteriores.
Fiarse del folleto y no del condicionado
El material comercial resume y el condicionado obliga. Las cláusulas que limitan tus derechos como asegurado deben destacarse de forma especial y ser aceptadas específicamente por escrito, según la Ley de Contrato de Seguro. Si aparece una limitación en el condicionado que nadie te destacó ni te hizo firmar, ese es un argumento que puedes usar en una reclamación.
Contratar sin mirar el cuadro médico de tu barrio
Una red nacional impresionante no sirve de nada si el traumatólogo más cercano está a cuarenta minutos y da cita a tres meses. Comprueba las especialidades que vas a usar, en tu código postal, antes de firmar.
Confundir «trabajo con varias compañías» con independencia
Un agente vinculado trabaja con varias marcas y no es un corredor. La diferencia está en el tipo de contrato y en el deber de asesoramiento. Pregunta la figura concreta, no la cantidad de logos que salgan en la web.
No guardar nada por escrito
Promesas de eliminar carencias, de respetar antigüedad o de mantener un precio: si no está en las condiciones particulares, no existe. Guarda el cuestionario firmado, la póliza completa, los recibos y toda la correspondencia.
Dejar la baja para el último día
El preaviso de oposición a la prórroga tiene plazos. Apúntate la fecha de vencimiento en el calendario con un recordatorio con margen suficiente y así decides con calma, no con un recibo cargado.
Entonces, ¿directo o correduría?
Depende de qué necesites, y ninguna de las dos respuestas es tramposa.
El canal directo o el agente exclusivo tienen sentido si ya sabes qué compañía quieres y por qué, si tu caso es sencillo —persona joven, sin patologías relevantes, sin necesidades particulares— y si te manejas leyendo condicionados. Ganas inmediatez y a veces alguna promoción exclusiva de canal.
La correduría tiene sentido si tu caso tiene aristas: familia con edades distintas, alguna condición previa, cambio de compañía con antigüedad de por medio, o simplemente si no quieres ser tú quien pelee con la aseguradora dentro de tres años. Ganas comparación real, un asesoramiento con obligaciones exigibles y un interlocutor cuando algo se tuerce, y todo eso sin que la prima suba por ello.
Sobre las compañías: Adeslas, Sanitas y Asisa son tres aseguradoras solventes con productos comparables. La decisión no se juega en la marca, se juega en la modalidad concreta, en las carencias, en el copago y en qué médicos tienes cerca. Pide las tres ofertas homogéneas, léelas con esta guía al lado y, si te queda cualquier duda sobre tu situación clínica, consúltala con tu médico antes de firmar.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre contratar con Sanitas, Adeslas o una correduría?
Sanitas, Adeslas y Asisa son compañías aseguradoras: fabrican y garantizan la póliza. Una correduría no es una compañía, es un distribuidor de seguros independiente inscrito en el registro de la DGSFP que puede ofrecerte productos de varias aseguradoras. Al contratar directamente con la compañía o con su agente exclusivo, tu interlocutor solo trabaja con el catálogo de esa entidad. Al contratar mediante una correduría, el corredor debe darte asesoramiento independiente basado en un análisis objetivo de varias ofertas del mercado, dispone de seguro de responsabilidad civil profesional y te asiste durante toda la vida del contrato, también si hay un siniestro.
¿Pago más caro el seguro si lo contrato con una correduría?
Como regla general no: la retribución del corredor es una comisión que le paga la aseguradora y que ya va incluida en la tarifa del producto, no un recargo que se sume a tu prima. Hay dos matices que debes preguntar antes de firmar: algunos corredores pueden pactar honorarios profesionales facturados directamente al cliente, y siempre deben pactarse de forma expresa; y algunas compañías reservan promociones o productos concretos a su canal directo. Pide la misma modalidad, la misma edad y la misma provincia por los dos canales y compara las primas totales del primer año y de la renovación.
¿Qué es un agente exclusivo y en qué se diferencia de un corredor?
El agente exclusivo trabaja con contrato de agencia con una sola aseguradora y actúa por cuenta de ella: te puede explicar muy bien su producto, pero no está obligado a compararlo con el de la competencia. El corredor de seguros no puede tener contrato de agencia con ninguna entidad: su función es analizar el mercado y recomendarte el contrato adecuado a tus necesidades, con un deber de asesoramiento independiente. Entre medias existen los agentes vinculados y los operadores de banca-seguros, que trabajan con varias compañías pero mediante contratos de agencia.
¿Cómo compruebo que una correduría está autorizada?
Toda persona o sociedad que distribuya seguros en España debe estar inscrita en el registro administrativo de distribuidores de seguros, que gestiona la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones o el órgano competente de la comunidad autónoma cuando el ámbito de actuación es autonómico. El registro es público y consultable. Pide siempre el nombre o la razón social exacta y el número de inscripción, y comprueba también que el mediador te entrega por escrito la información previa sobre su condición, su remuneración y si tiene participaciones significativas en alguna aseguradora.
¿Quién me ayuda si la compañía no autoriza una prueba o me deniega un reembolso?
Si contrataste por el canal directo, tu interlocutor es la propia compañía: reclamas ante su servicio de atención al cliente y, si no obtienes respuesta o no te convence, ante el Servicio de Reclamaciones de la DGSFP. Si contrataste con una correduría, el corredor tiene el deber de asistirte durante la vigencia del contrato y en la tramitación del siniestro, así que puede gestionar la reclamación contigo, revisar si la denegación se apoya en una cláusula limitativa correctamente aceptada y ayudarte a preparar el escrito. Ese acompañamiento no sustituye tu derecho a reclamar por tu cuenta ni a acudir a los tribunales.
¿Un corredor puede firmar o cancelar mi póliza sin que yo lo sepa?
No. Para suscribir un contrato nuevo o para modificar o rescindir uno en vigor hace falta tu consentimiento expreso. Sí conviene que sepas que las comunicaciones que haces a través del mediador tienen efectos frente a la aseguradora, por lo que es buena práctica dejar por escrito y con acuse cualquier instrucción relevante, especialmente las bajas y los cambios de cobertura.
¿Qué caracteriza a Adeslas, a Sanitas y a Asisa?
Las tres son aseguradoras españolas de salud con cuadro médico y varias modalidades comercializadas, habitualmente con copago, sin copago y con reembolso en las gamas superiores. SegurCaixa Adeslas está participada por Mutua Madrileña y CaixaBank, y se distribuye también a través de la red bancaria. Sanitas pertenece al grupo británico Bupa y opera hospitales y centros médicos propios. Asisa pertenece al grupo Lavinia, de origen cooperativo médico, y está vinculada al grupo hospitalario HLA. Las coberturas concretas, los plazos de carencia, los copagos y el cuadro médico varían por modalidad, provincia y anualidad: consúltalos en las condiciones vigentes de cada compañía.
¿Cómo comparo tres presupuestos de salud sin equivocarme?
Fija las mismas variables en las tres ofertas: mismas personas y edades, misma provincia y código postal, misma modalidad (con copago, sin copago o con reembolso), mismo alcance de hospitalización y pruebas de alta tecnología, mismos plazos de carencia y misma inclusión o exclusión de dental. Después compara la prima anual total, no la mensual del primer recibo, y pregunta cómo se revisa en la renovación. Si una oferta es notablemente más barata, casi siempre es porque falta algo: copago por acto, una carencia más larga o una cobertura excluida.
¿Me respetan la antigüedad y las carencias si cambio de compañía?
No existe un derecho legal de portabilidad entre aseguradoras de salud. Que te reconozcan la antigüedad, te eliminen carencias o te acepten patologías ya conocidas es una decisión comercial de la compañía receptora, habitual en campañas de captación y frecuente cuando el traspaso lo gestiona un mediador. Pídelo siempre por escrito y dentro de la póliza, no en un correo suelto, y no des de baja la póliza antigua hasta tener la nueva emitida y aceptada.
¿Cómo doy de baja un seguro de salud al renovar?
El seguro de salud se contrata normalmente por periodos anuales prorrogables. Cualquiera de las partes puede oponerse a la prórroga notificándolo por escrito a la otra: el tomador con al menos un mes de antelación al fin del periodo en curso y la aseguradora con al menos dos meses, según la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro. Envía la comunicación por un medio que deje prueba de la fecha y guarda el acuse.
¿Qué pasa si no declaro una enfermedad anterior en el cuestionario de salud?
El cuestionario de salud es el instrumento con el que la aseguradora valora el riesgo. La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro obliga al tomador a contestar con veracidad a lo que se le pregunta y permite a la aseguradora reaccionar ante reticencias o inexactitudes, reduciendo la prestación de forma proporcional o quedando liberada cuando hubo dolo o culpa grave. En los seguros de personas, transcurrido el plazo legal desde la vigencia del contrato la aseguradora ya no puede impugnarlo salvo que haya mediado dolo. Contesta a todo lo que te pregunten y guarda copia del cuestionario firmado.
¿Es mejor una modalidad con copago o sin copago?
Depende del uso que preveas. Una modalidad con copago suele partir de una prima menor y te cobra una cantidad fija por acto médico, de modo que el coste final crece con el número de consultas y pruebas. Una modalidad sin copago tiene una prima mayor y un gasto previsible. Si vas a usar mucho el seguro, o aseguras a menores que van con frecuencia al pediatra, haz el cálculo con tu propio historial de visitas antes de decidir. Los importes de copago están en las condiciones particulares de cada póliza.
¿Puedo contratar con una correduría y luego gestionar todo con la compañía?
Sí. La póliza es tuya y la aseguradora es tu contraparte contractual, así que puedes dirigirte a ella directamente cuando quieras. Tener corredor no te obliga a pasar por él para nada, simplemente te da un profesional adicional al que acudir. También puedes cambiar de mediador manteniendo la misma póliza y la misma compañía, mediante la correspondiente solicitud de cambio.
¿Qué documentación debo guardar sí o sí?
El cuestionario de salud firmado, la solicitud de seguro, las condiciones generales, particulares y especiales completas, el documento de información del producto, el justificante de cada recibo y cualquier promesa comercial que te hayan hecho por escrito. Guárdalo en digital y con copia de seguridad. El día que discutas una cobertura, ese archivo es tu posición de partida.
Marco normativo de referencia y aviso
Este artículo se apoya en el marco general aplicable en España: el Real Decreto-ley 3/2020, en lo relativo a la distribución de seguros y a las obligaciones de información y asesoramiento de los distribuidores; y la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, en lo relativo al deber de declaración del riesgo, a las cláusulas limitativas y a la prórroga del contrato. La supervisión corresponde a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y, en su caso, al órgano competente de cada comunidad autónoma.
ComparaSalud es un medio informativo. No somos correduría ni mediador de seguros, no comercializamos pólizas y no publicamos primas, copagos, carencias ni tamaños de cuadro médico de compañías concretas, porque son datos que cambian por modalidad, provincia y anualidad. Para cifras, acude a la información precontractual y a las condiciones vigentes que te facilite la compañía o un mediador inscrito. Para cualquier duda clínica o sobre tu estado de salud, consulta a tu médico.
